Shadowrun 2K7X (2): Stuffer Shack en Muelles de Tacoma, escenario de Guerra de comida

La campaña Shadowrun 2K7X se inició con la Saga I: Primeras Incursiones, siguiendo la cronología que se detalla en la publicación Shadowrun 2K7X (1): Regreso al Sexto Mundo. Los PJs (personajes jugadores) protagonizaron Guerra de comida (Food fight), una trepidante aventura de iniciación rescatada de la 3ª edición de Shadowrun, adaptada a las reglas de la 5ª edición y al entorno de los Muelles de Tacoma en Seattle 2070.

En nuestras campañas, registramos una bitácora de escenarios y acontecimientos para preservar la memoria del pasado y facilitar consultas sobre qué sucedió, dónde, en qué momento, por qué motivos, o quién es quién.

Aquí una muestra de registro, con los cinco protagonistas (Ereahnel, Gilmer, Mayoko, Lurkin y Chromoculus) llegando al escenario donde trascurre la acción.


Stuffer Shack (Choza del Atiborre) es un buen lugar donde acudir cuando el hambre aprieta, especialmente a ciertas horas de la noche. Lleno de estantes masificados con un-poco-de-todo, genera una extraña relación de amor-odio en su clientela fiel. Puedes atiborrarte de relleno, eufemismo para todo tipo de comida procesada, tan gustosa como la nutrisoja o la pasta de krill, no importa lo que promulgue el Consejo de Nutrición.

La zona de East Portland Avenue cercana a los Muelles de Tacoma es una franja de almacenes y talleres industriales iluminados por neón barato. Stuffer Shack (Choza del Atiborre) ocupa una esquina con un aparcamiento amplio, casi vacío, salpicado de charcos por la lluvia que no cesa. Al fondo, las grúas de carga de contenedores se alzan difuminadas entre los focos y la tromba de agua; circulan camiones autónomos; el aire huele a sal y combustible. Alrededor sobreviven locales nocturnos de mala muerte: un bar de estibadores con ventanas opacas, un club de simsens anunciado por un holograma medio averiado, un salón de masajes abierto toda la noche y un garito sin nombre custodiado por un troll.

Mayoko (humana tecno-mecánica y piloto de carreras clandestinas) decide acudir a las 22:25, 20 minutos antes, para realizar una inspección previa. Chromoculus (humano mágico de escolta reconstruido), por el contrario, se personará con 5 minutos de retraso, a las 22:50. Los demás, Ereahnel (elfa tiradora precisa y conjuradora de espiritus), Gilmer (humano ariete de combate ex corporativo) y Lurkin (gnomo intruso electrónico y comerciante de datos) se organizan para llegar a las 22:45, la hora señalada.

Los PJs no se conocen entre ellos, pero saben que a la cita acudirán futuros miembros del equipo. Es posible que mientras esperan, algunos coincidan en una conversación.

Mayoko llega a la puerta y entra.

El Stuffer Shack (Choza del Atiborre) está muy animado para estas horas de la noche. La lluvia de la que huís ha invitado también a otros a entrar, mientras la mayoría de la gente decente se cobija en sus hogares.

Grandes tubos de neón y luces fluorescentes que disuelven el color y dejan todo en un gris uniforme confirman que este es el hogar del sinte-alcohol, la sojakafé, los simchips porno, las tarjetas de felicitación Holobayo 3D, los fetiches baratos para «magusanos» y, por supuesto, una gran variedad de rellenos.

La Choza del Atiborre de siempre, con su olor que no puedes (y no quieres) ni reconocer ni olvidar, y cientos de miles de nuyens en comida que te sacia y machaca el estómago por igual. Un lugar familiar abierto las 24 horas al día, 7 días a la semana, los 365 días del año.

Mayoko otea el recinto.

El interior es cuadrado, con la puerta principal de doble hoja a su espalda, el mostrador de caja enfrente, e hileras de enormes estanterías dispuestas en paralelo formando largos pasillos con todo tipo productos. Hay neveras dispuestas a lo largo de la pared del lado opuesto y congeladores en el lateral derecho. Pasando un expositor de cristal reforzado, con electrónica en su interior, hay un espacio de mesas altas con taburetes para comer o beber, junto a máquinas para calentar comidas y autoservicios de líquidos y smoothies.

Mayoko avanza en dirección recta por el pasillo entre el mostrador y los estantes, cartografiando mentalmente a los presentes y, de paso, buscando algo para cenar.

En el Pasillo 1, a la derecha de la entrada, un tipo vestido como un guerrero samurái japonés, con el pelo teñido de rojo, una chaqueta (seguramente blindada) modificada para parecer una túnica de bushi con sus mangas largas holgadas, y cargando a la espalda una katana mal envuelta en un alargado saco de arpillera acordonado. Observa filtros de aire, purificadores de agua y otros productos ambientales. Descuadra. ¿Un loco, un flipado o un maleante con una espada? Amenaza.

Wanda es la cajera elfa tras el mostrador, según el portanombres en la blusa de su uniforme de trabajo. Es un ángel de rostro perfecto y pelo lacio de color naranja chillón en corte bob, con sus orejas picudas sobresaliendo. Ni siquiera la gris iluminación puede atenuar su belleza. Sin embargo, su mirada vencida y su sonrisa esquiva sugieren que quizás su vida es bastante peor que su fachada. Ternura y lástima.

En el Pasillo 5, donde jabones, desodorantes, esponjas y otros artículos para la higiene personal, se halla una mujer obesa con un carro de la compra que no para de vociferar, casi siempre repitiendo las frases «¡Estate quieto!, ¡Suelta eso!, ¡Deja eso!, ¡Coge aquello!» a un niño igualmente obeso que toquetea todo lo que los estantes ofrecen. Inocuos, pero insoportables.

A la izquierda, frente al de cristal reforzado, un escuálido elfo ataviado con ropas andrajosas de cuero está mirando indeciso los productos electrónicos. ¿Una excusa para acercarse a la dependienta? Un idiota.

En el Pasillo 11, rodeado de todo tipo de bollos, tartas, donuts, twisters, Sweeteez y Krak-L-Snaps, un enano con uniforme impecable y portanombres en la camisa que indica «Sr. Nick | Encargado», está montando un expositor de Pasteles Energéticos de Nutrisoja. Levanta la mirada un instante para escrutar a Mayoko y luego retoma su tarea tras dedicarle una sonrisa ensayada. Ojo clínico.

En el espacio de consumo, entre las máquinas de calentar y los autoservicios de bebidas, hay una mujer llamativa e intimidante tomando un refrigerio. Viste unos diminutos pantalones vaqueros cortados, una gabardina abierta que exhibe un voluptuoso escote realzado por un corsé de cuero reforzado, medias de rejilla y tacones altos decorados con pequeños pinchos metálicos. Inusual, peligrosa. Su rostro es de belleza fría y su expresión es severa. No encaja en este lugar. Mala espina.

Mayoko se acerca a tomar una bebida. De forma disimulada la observa. La gabardina lleva un emblema en la espalda: una calavera con un carámbano (pedazo de hielo cónico, largo y puntiagudo) manchando de sangre que atraviesa su ojo izquierdo. Lo identifica como el símbolo de los Chiller Thrillers (Terribles Temibles), una banda callejera menor, pero con fama de peligrosos. En un movimiento, la gabardina se separa a la altura de los muslos. Correas sostienen lo que probablemente sea una funda con un subfusil. Problemas serios.

Mayoko da un sorbo a su bebida, elige algo de los estantes de los bollos (Pasillo 11), va al mostrador, paga y sale de la tienda. Se queda en la entrada controlando discretamente quién entra y sale mientras aprovecha su cena.

Gilmer llega 2 minutos antes de la hora, a las 22:43. Dirige una mirada a la mujer que come junto a la entrada, Mayoko, a la que no conoce. Va armada. Ella también lo observa. Un tipo alto y musculado, con un traje de calidad, y también armado. Visor cibernético explícito. Probablemente otros ciberimplantes. ¿Un agente de seguridad corporativa en busca de diversión ilícita en los Muelles de Tacoma? ¿O haciendo un descanso antes de su siguiente asunto turbio? Puede servir de ayuda si las cosas se complican.

Gilmer entra. Recorre la tienda de esquina a esquina, en diagonal, cruzándose con algunos de los visitantes que Mayoko descubrió, y con otros dos tipos más.

El Pasillo 8 aglutina pequeños electrodomésticos, como microondas Zap-0-Nuke, homos-Tosta-R, cafeteras y aparatos por el estilo. Allí hay un tipo enorme, una montaña de músculos, vestido con un mono holgado y una gabardina claramente blindada, cubierta de diagramas de circuitería. Su pelo es cano por completo y de corte militar. Su sien está tachonada por media docena de conectores. Carga una mochila grande de deporte, lugar perfecto para ocultar una o varias armas largas. Pinta poco astuto, pero muy peligroso.

En el Pasillo 16, frente a los congeladores, un reponedor humano larguirucho, con granos de pubertad y un delantal sobre el uniforme, está sentado en el suelo colocando cajas de sopa en los estantes inferiores.

Gilmer decide retroceder hacia el centro y aguardar cerca del encargado enano.

Ereahnel y Lurkin llegan al mismo tiempo. Coinciden a las 22:45 en la entrada, momento en que Mayoko también regresa, para no retrasarse.

Lurkin se acerca al mostrador y pregunta por Smilorc (Sonriorco). Ereahnel espía con disimulo la conversación al otro oir el nombre de su contacto. La cajera elfa niega conocer ese nombre, aunque indica que hay bastante clientela orca, especialmente en los turnos de descanso de los muelles. Mientras conversa, Lurkin se percata de que hay cámaras de vigilancia instaladas en varios puntos de la tienda.

Al darse la vuelta, otra elfa lo espera. Ereahnel le informa que ella también está esperando a Smilorc (Sonriorco), así que eso la convierte en su inminente compañera de misión. Ante el retraso de su intermediario, deciden escudriñar el local. Zigzagueando por los pasillos, se topan con Gilmer, otro desconocido, un tipo con pinta de agente corporativo; se muestra evasivo con sus respuestas así que la conversación se zanja pronto. Avanzan hasta llegar a las neveras del fondo.

Lurkin se conecta vía su Datajack (ciberimplante) a su ciberterminal y de ahí a la Emerald City Grid, aprovechando la tarifa de acceso/servicio vinculada a su identidad falsa (Fake ID). Rápidamente localiza el Nodo (Host) del Stuffer Shack de Muelles de Tacoma. Al encontrarse físicamente en él, la calidad de conexión es perfecta. En RA (Realidad Aumentada), la representación es una versión exageradamente embellecida del local: el suelo es de baldosas impolutas e interminables, los fluorescentes zumban con un ritmo casi musical, y los pasillos son interminables y están abarrotados de clientes.

Un PAI (Programa Anti-Intrusión) de Patrulla se acerca enmascarado bajo la forma de un empleado adolescente con el uniforme de la franquicia, una mopa de limpieza y una sonrisa corporativa perfecta.

Bienvenido a Stuffer Shack de Muelles de Tacoma. ¿Puedo ayudarle a encontrar algo?

La Tienda pública (extranet) no es de su interés. Así que, tras despachar al programa de bienvenida, localiza las zonas de Oficina y Seguridad, además de una puerta sin rotular. Esta quizás para otra ocasión. Tras un minuto de intenso trabajo mental, Lurkin consigue hackear silenciosamente (Hack on the Fly) la consola de monitores de vigilancia y obtener derechos de Visualización gracias a una acción exitosa (2 marcas) de Control de dispositivo. Ahora observa en RA lo que registran las 4 cámaras de la tienda (3 interiores y 1 exterior), pudiendo estar alerta sobre quiénes entran y salen, y los desplazamientos dentro.

A las 22:50, cada uno recibe un mensaje ‘link de Smilorc (Sonriorco) pidiéndoles disculpas y notificándoles un retraso de unos 5-10 minutos más. Les ruega encarecidamente que lo esperen, insistiendo en que el encargo y el trato bien valdrán la pena.

A esa misma hora, Chromoculus entra en el local. Recorre el pasillo entre mostrador y estanterías, hasta ubicarse en la zona del autoservicio de bebidas. Focaliza sus habilidades mágicas en la tipa severa y explosiva, pero es incapaz de escrutar su aura. ¿Un mal presagio?


Minutos más tarde, se desata una escaramuza. Su transcurso y desenlace quedan igualmente anotados en otra entrada de bitácora de la sesión de juego.